{"id":394,"date":"2020-05-21T23:45:22","date_gmt":"2020-05-22T05:45:22","guid":{"rendered":"http:\/\/akerlanda.com\/?p=394"},"modified":"2022-09-25T20:22:21","modified_gmt":"2022-09-26T02:22:21","slug":"emociones-lagrimas-pegajosidad-y-cicatrices-a-traves-de-la-pantalla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/akerlanda.com\/allofthemwitches\/emociones-lagrimas-pegajosidad-y-cicatrices-a-traves-de-la-pantalla\/","title":{"rendered":"Emociones, l\u00e1grimas, pegajosidad y cicatrices a trav\u00e9s de la pantalla"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"wp-block-post-title\">Emociones, l\u00e1grimas, pegajosidad y cicatrices a trav\u00e9s de la pantalla<\/h2>\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Las luces de la sala se apagan y las part\u00edculas de luz, al estrellarse con la pantalla, comienzan a configurar formas reconocibles con las que podemos comenzar a identificar signos, subjetividades e historias, que a\u00fan en su ficcionalidad, operan haciendo eco de estructuras, mecanismos y tecnolog\u00edas sumamente parecidas a las que articulan nuestra realidad (o al menos nuestra percepci\u00f3n de ella).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tanto en el cine como en la vida, tomamos partida con base en nuestra ubicaci\u00f3n frente a los hechos. En una cl\u00e1sica pel\u00edcula b\u00e9lica estadounidense de la Segunda Guerra Mundial, no nos importan los soldados alemanes que van pereciendo por decenas a lo largo de la trama, no nos preocupa si con su muerte dejaron viudas y hu\u00e9rfanos, no es relevante cu\u00e1les fueron sus sue\u00f1os y aspiraciones que se quedaron a medias, somos completamente indiferentes a las motivaciones y causas que los llevaron a estar en el frente, intentando matar y evitando ser muertos por otro hombre, al que acaban de conocer; en cambio, cuando el <em>sidekick<\/em> del protagonista resulta herido de muerte, nuestra emotividad emana a borbotones con la misma intensidad que la sangre que emana de su pecho atravesado por las balas. Los realizadores de la cinta en cuesti\u00f3n han maquinado un juego perverso en el cual, a su voluntad, a trav\u00e9s de la manipulaci\u00f3n narrativa de las emociones, no s\u00f3lo nos han hecho posicionarnos en el \u201clado correcto de la historia\u201d, sino que han creado todo un esquema del que nos hemos vuelto c\u00f3mplices en el que hay vidas que nos importan y vidas que no nos importan. As\u00ed, invirtiendo en forma pero no en fondo la ecuaci\u00f3n, recurriendo a uno de los planteamientos b\u00e1sicos de &nbsp;Judith Butler en <em>Marcos de Guerra<\/em> (2010), &nbsp;hay \u201cmuertes que merecen ser lloradas\u201d y muertes que no merecen nuestras l\u00e1grimas en funci\u00f3n del discurso mediante el cual sean asimiladas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El adiestramiento emotivo del que fuimos sujetos en la pantalla de cine, por supuesto que tambi\u00e9n acontece una y otra vez en un sinf\u00edn de fuentes de informaci\u00f3n que consumimos todos los d\u00edas. Cuando la tragedia acontece en alg\u00fan lugar que resulta com\u00fan a lo que podr\u00edamos determinar como <em>el espacio de emotividad por lo propio<\/em>, se encienden las alarmas, aparece un inusitado sentimiento de empat\u00eda por el otro y la atenci\u00f3n colectiva se centra en el lugar de los hechos; recibimos \u201creportes especiales\u201d hora a hora y los encabezados y titulares noticiosos de todo el \u201cmundo\u201d \u2014hago \u00e9nfasis en las comillas\u2014 se afanan en describirnos con el mayor detalle posible lo terrible de los acontecimientos reiterando una y otra vez la misma informaci\u00f3n y repitiendo hasta al cansancio las mismas im\u00e1genes para ilustrar los acontecimientos. Lo cierto es que un atentado terrorista en una metr\u00f3poli occidental en el que pierden la vida tres personas puede (pre)ocuparnos por semanas, mientras que otro atentado terrorista perpetrado en alguna ciudad de Medio Oriente, en el que mueran m\u00e1s de cien personas, apenas y merece una menci\u00f3n dentro de nuestros espacios informativos, dado que sucedi\u00f3 en aquel lugar distante que podr\u00edamos definir como <em>el espacio de indiferencia por lo ajeno.<a href=\"#_ftn1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><\/em><\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Retomando el \u00e1mbito cinematogr\u00e1fico y el papel de sus realizadores como art\u00edfices de un marco de nuestro involucramiento emotivo, podr\u00edamos intuir que la autor\u00eda de arcos narrativos y de im\u00e1genes cinematogr\u00e1ficas <em>per se,<\/em> generan una especie de <em>membrana<\/em> que recubre la mirada del espectador y que determina los criterios de \u201cpegajosidad s\u00edgnica\u201d al momento que observamos una cinta. &nbsp;Al respecto del modelo de \u201csignos pegajosos\u201d, Sara Ahmed se\u00f1ala que:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><kbd>El lenguaje funciona como una forma de poder en las que las emociones alinean a unos cuerpos con otros \u2014y pegan diferentes figuras con otras\u2014 a partir de la manera en la que nos mueven. (2004, p. 293)<\/kbd><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tomando como referencia tales reflexiones, si la experiencia perceptiva cinematogr\u00e1fica desemboca en una emotividad trascendente, pone de manifiesto una clara relaci\u00f3n de poder entre realizadores y espectadores, en la que, adem\u00e1s, aparece \u2014aunque de manera simulacra\u2014 una suerte de <em>dimensi\u00f3n corporal<\/em> con la que se generan relaciones de contacto y distancia hacia las subjetividades de la pantalla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si llevamos tal <em>dimensi\u00f3n corporal<\/em> a partir de la experiencia cinematogr\u00e1fica a sus \u00faltimas consecuencias, podr\u00edamos encontrar que a partir de ciertas din\u00e1micas en las que se produzcan proximidades extremas (s\u00fabitas e incluso violentas), se podr\u00edan llegar a presentar hematomas a partir de la fuerza del impacto o hasta incisiones si son \u201cfilosas\u201d, llegando incluso a encarnarse bajo nuestra \u201cpiel\u201d \u00bfSanar\u00edamos pronto de esas lesiones? \u00bfNos dejar\u00edan cicatriz? \u00bfEsas cicatrices ser\u00edan motivo de verg\u00fcenza o ser\u00edan una especie de <em>kintsugi<\/em>, justo como se\u00f1ala Ahmed? (2004, p.304)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>REFERENCIAS<\/strong><br>Ahmed, S. (2004). <em>La pol\u00edtica cultural de las emociones. <\/em>M\u00e9xico: CIEG-UNAM.<br>Butler, J. (2010). <em>Marcos de guerra. Las vidas lloradas<\/em>. Ciudad de M\u00e9xico: Paid\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><kbd><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Para una reflexi\u00f3n futura, podr\u00eda resultar interesante el an\u00e1lisis de las im\u00e1genes de la tragedia a partir de la<\/kbd> <kbd>noci\u00f3n de <em>lo propio <\/em>y <em>lo ajeno<\/em>. Se podr\u00eda trazar una genealog\u00eda de los modelos de representaci\u00f3n de los cuerpos y las subjetividades en eventos tr\u00e1gicos para identificar c\u00f3mo se han determinado los valores arquet\u00edpicos del sufrimiento en la alteridad<\/kbd>.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las luces de la sala se apagan y las part\u00edculas de luz, al estrellarse con la pantalla, comienzan a configurar&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":395,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pgc_sgb_lightbox_settings":"","footnotes":""},"categories":[15],"tags":[139],"class_list":["post-394","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-micro-ensayos","tag-teoria-cinematografica","wpcat-15-id"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/akerlanda.com\/allofthemwitches\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/394","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/akerlanda.com\/allofthemwitches\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/akerlanda.com\/allofthemwitches\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/akerlanda.com\/allofthemwitches\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/akerlanda.com\/allofthemwitches\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=394"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/akerlanda.com\/allofthemwitches\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/394\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1892,"href":"https:\/\/akerlanda.com\/allofthemwitches\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/394\/revisions\/1892"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/akerlanda.com\/allofthemwitches\/wp-json\/wp\/v2\/media\/395"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/akerlanda.com\/allofthemwitches\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=394"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/akerlanda.com\/allofthemwitches\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=394"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/akerlanda.com\/allofthemwitches\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=394"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}